Una endodoncia se considera cuando la pulpa —el tejido vivo dentro del diente— está inflamada de forma irreversible o infectada. Los síntomas orientan, pero la indicación se confirma con evaluación clínica y radiográfica.
Señales que conviene evaluar
- Dolor espontáneo, pulsátil o que interrumpe el sueño.
- Sensibilidad al frío o calor que persiste después de retirar el estímulo.
- Dolor al morder o sensación de que el diente “está más alto”.
- Inflamación localizada, fístula o cambio de color del diente.

Cómo se confirma el diagnóstico
Se revisan antecedentes, caries y restauraciones, y se realizan pruebas de sensibilidad, percusión y palpación. Una radiografía puede mostrar raíces, lesiones alrededor del diente y aspectos que no se observan directamente.
La sensibilidad puede deberse a retracción de encía, sobrecarga, una restauración reciente u otras causas. Por eso no es recomendable decidir solo por un síntoma.
Por qué importa consultar a tiempo
Una inflamación pulpar puede avanzar y comprometer los tejidos alrededor de la raíz. Evaluar temprano permite controlar el dolor, conocer el pronóstico y elegir la alternativa más conservadora posible.
Qué ocurre después del diagnóstico
Si se indica endodoncia, se explica el procedimiento, las sesiones estimadas y la restauración necesaria para proteger el diente. Si la pulpa está sana, se propone el tratamiento correspondiente a la causa encontrada.
